Yo amo al Señor porque él escucha
mi voz suplicante. Por cuanto él inclina a mí su oído, lo invocaré toda mi
vida.
(Salmo 116:1-2)
Tú,
Señor, me llenas de alegría con tus maravillas; por eso alabaré jubiloso las
obras de tus manos.
(Salmo 92:4)
¿A quién tengo en el cielo sino a
ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra. Podrán desfallecer mi cuerpo
y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna.
(Salmo 73:25-26)
(Salmo 73:25-26)
Pero yo siempre estoy contigo, pues tú me
sostienes de la mano derecha. Me guías con tu consejo, y más tarde me acogerás
en gloria.
(Salmo 73:23-24
(Salmo 73:23-24
Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y
él actuará.
(Salmo 37:5)
(Salmo 37:5)